Según el testimonio dado a este portal por fuentes médicas del Hospital pediátrico Baca Ortiz, en el centro norte de Quito, la situación de los médicos y personal de salud que labora en primera línea en contra de la epidemia es crítica.
Al medio día del miércoles 1 de abril, médicos del estatal hospital de niños Baca Ortiz denunciaron a Plan V que varios de ellos estaban contaminados con el virus, y acusaban del hecho a la falta de una acción oportuna por parte de los directivos de esa casa de salud, ubicada en Colón y Seis de Diciembre. El personal se contagió, aparentemente, con algún funcionario de la Zonal 9 del Ministerio de Salud durante alguna de sus constantes reuniones. Luego se dio el caso de una anestesióloga que llegó de afuera del hospital y de una odontóloga. Los médicos del hospital no saben cuál de ellas mintió o no dijo al Departamento de Salud Ocupacional que tuvo un nexo epidemiológico con alguien que dio positivo por coronavirus fuera de la casa de salud.
Según las fuentes, los jefes de servicio han salido del hospital con aislamiento domiciliario. Pero nadie más, y muchos médicos y personal habían tenido contacto con los jefes de servicio. Los resultados de los jefes de servicio salieron negativos para Covid19 pero hasta este 1 de abril no se habían reintegrado a su trabajo, salvo una persona. Pero este mismo día llegó la orden de cerrar los servicios de Neurocirugía, Traumatología y Neumonología. El comunicado decía: «Doctores buenos días. Se les comunica que el servicio de Neumología se cierra y los pacientes suben a Infectología. Se cierra Neurocirugía y Traumatología y los pacientes que lleguen por esas necesidades puntuales deberán ser hospitalizados en Cirugía».
«Me duele tanto»
Los médicos, a quienes nada les dicen oficialmente, creen que es porque tuvieron como paciente a un niño que ingresó en marzo y después dio positivo y murió. Se conoce que hay denuncias de médicos de terapia intensiva, y las fuentes médicas consideran que cerca del 30% de médicos del hospital pedriático estaría en aislamiento. Lo que llama la atención de los médicos tratantes es que hace una semana uno de los doctores de emergencia estuvo con síntomas respiratorios, y desde los niveles directivos le dijeron que «no exagere, que no se haga el enfermo porque no se ha ido a China» y él pasó trabajando en contacto con muchos colegas y pacientes. Ayer, el galeno salió positivo de Covid 19. Y luego otra doctora salió a cumplir la etapa de aislamiento. En un chat con sus colegas esta profesional se quejó: «les dije yo qué hago, cómo voy a estar en mi casa. Me dijeron ahhh, y les vale. En mi casa también tienen síntomas. (Me dijeron) Que llame al 171. Así de fácil. Nunca me he quejado, sé que es nuestra labor y que tu familia está en riesgo. Sin embargo, siempre he tratado de hacer mi trabajo, porque uno entrega todo al hospital. Pero cuando a uno le pasa algo. No recibo ni un centavo, no he sido vaga. Me duele tanto. Me preocupo por mis pacientes, no he comido ni he dormido. No hay más, todo les vale: enciérrese».
Antes de que los directivos estuvieran contagiados se envió al personal un comunicado por el sistema Quipux donde se les decía que fueran muy cuidadosos en no desperdiciar las mascarillas y los pocos insumos de protección. Solo les daban mascarillas quirúrgicas. Pero algunos médicos que usaron además gorro, mascarilla N95 o gafas constantemente fueron objeto de burla. Esos insumos fueron comprados por los mismos médicos, con su dinero. Y las burlas fueron en tono de pregunta sarcástica: ¿Están de viaje? ¿Se fueron de viaje? ¿Estuvieron enfermos? Una de esas personas era la directora médica del hospital y luego ella salió contagiada. No se sabe luego de cuántos días lo reportó y cuando se enteró el personal y la prensa se dio la orden a todos de usar guantes, batas, gorros y mascarillas, y luego les hicieron que se tomen fotos para mostrar cómo estaban protegidos.
Al médico de emergencia que salió positivo le informaron los resultados telefónicamente. No le dieron el examen, solo fue verbal. Este mismo día, el médico se fue a un laboratorio privado a hacerse el examen por su propia voluntad. Pero el hospital le pidió que se hiciera un examen en otro lado, con pedido del hospital. Pero cuando se hace esto, los resultados no llegan al paciente sino al que está a cargo, es decir, al propio hospital. Sus colegas le recomendaron que se haga igual de forma particular porque si lo hacía desde el hospital no iba a tener el derecho de ver los resultados, como todo paciente los tiene. Este médico estuvo durmiendo en la residencia, con los residentes médicos, también estuvo en contacto con los médicos tratantes.
«Nos damos cuenta que no les interesa nada, ni nuestra salud ni nuestras familias» dijo a Plan V un médico tratante. Pidió que no se dijera su nombre porque no quiere perder el empleo. Ya hubo denuncias dijo. Él fue uno de los médicos que hizo las denuncias cuando el niño salio positivo por coronavirus. Según reportó diario El Comercio, el médico Luis Muñoz, delegado de la Federación Médica Ecuatoriana, forma parte de la investigación que se abrió en esa casa de salud el 27 de marzo último. Tres días antes el hospital había confirmado en un comunicado que uno de sus médicos y una funcionaria de salud habían dado positivo para Covid 19. Uno de estos casos se acercó a salud ocupacional para reportar los síntomas, pero no informó que había tenido nexo epidemiológico o contacto con una persona positiva. El hospital había anunciado que se había puesto en aislamiento y bajo observación a 120 personas entre personal de la casa de salud y sus contactos.
El médico de emergencias tenía los síntomas y tuvo que trabajar y estuvo con su familia, su esposa y sus hijas. Y ahora está muy preocupado. Todos tenemos una familia detrás.
En el informe se dijo que las medidas de aislamiento no se tomaron de manera oportuna. También se recomendó el cambio del nivel jerárquico superior del hospital y se pidió que se hiciera una vigilancia epidemiológica más intensa a los pacientes y personal del hospital. Médicos del hospital confirmaron esta información, pues dijeron que los exámenes del niño que murió por coronavirus llegaron después de su deceso, y mientras tanto se había «paseado por todo el hospital». Todo es una lentitud terrible, se demoran cinco o seis días en dar los resultados, dijeron. «Prácticamente, todos hemos tenido contacto con todos. En la residencia donde duerme el doctor que dio positivo, descansan ocho o diez personas más y estas a su vez duplican o triplican el contagio. Es un círculo».
«Hace un momento, dijo una de las fuentes médicas, una licenciada (enfermera) que tiene sintomatología y que estuvo en contacto con el niño, estuvo con parte del personal. Me parece muy irresponsable, dijo. El médico de emergencias tenía los síntomas y tuvo que trabajar y estuvo con su familia, su esposa y sus hijas. Y ahora está muy preocupado. Todos tenemos una familia detrás».
Los pacientes están siendo atendidos normalmente. Niños y también pacientes adultos, porque el sistema 171 geolocaliza los casos por el lugar donde viven y los envían al Baca Ortiz. Los médicos han tratado a muchos pacientes adultos a los cuales se les aplica el algoritmo de atención para pacientes sospechosos de coronavirus. Según otras fuentes médicas, hay una situación crítica pero el hospital sigue atendiendo con las debidas precauciones y protocolos y aunque la mayoría de los jefes de servicio han dado negativo en el examen, están estables.

