Bonil y David Reinoso: dos cómicos cuyas humoradas no le han hecho ninguna gracia al correísmo en el 2014. No se sabe si hemos perdido el sentido del humor y lo hemos reemplazado solo por la burla grosera de los fines de semana. Lo cierto es que, contra ambos, colectivos cercanos al régimen o el Gobierno mismo han planteado denuncias en la Superintendencia de la Información y la Comunicación (Supercom), que ha emitido sanciones administrativas contra lo que en otros países se considera parte no solamente de la libertad de expresión, sino hasta de las artes: la caricatura y la comedia.
Plan V los entrevistó en tono jocoso, a ver por qué razón en 2014 los chistes del pasado no hicieron gracia.
Bonil:
«El Gobierno está metiendo un huevo en el microondas»
¿Cuáles han sido los momentos más “simpáticos” de este gobierno en este año?
Normalmente las caricaturas no se fijan en los momentos más simpáticos sino en los antipáticos. Siempre hay cosas buenas, pero tengo ese defecto de oficio porque me obliga a fijarme en “lo malo”, y parte de lo malo, por esta “deformación” puede alguna gente pensar que uno está en contra siempre o está en la oposición. Y la caricatura lo que hace es afincarse en lo que uno no está de acuerdo. El tema que más recurrentemente me ha preocupado es el de la libertad de expresión, que en este año he visto que han aumentado los procesos a medios de comunicación, sanciones, cortapisas… Y para el próximo año ya se proyecta un paso más que es el defensor de audiencias, como eufemísticamente se llama al censor. Me preocupa el hecho de que el ambiente dificultoso que se perfila en la economía vaya a acentuar esa situación.
Fotos: Luis Argüello
«El estilo de Correa y del gobierno ha sido ese: reaccionar con más beligerancia. Es como un tigre herido y en caso de caer se levanta y quiere patear más fuerte».
¿Crees entonces que la crisis económica empeorará las cosas en cuanto a la reducción de libertades?
El estilo de Correa y del gobierno ha sido ese: reaccionar con más beligerancia. es como un tigre herido y en caso de caer se levanta y quiere patear más fuerte. Eso pasó con las elecciones del 23 de febrero, que reaccionó con una intransigencia mayor. Yo no creo que el perfil de Correa cambie por la crisis y creo que al haber más manifestaciones de descontento, el ambiente vaya a ser mucho más conflictivo el año entrante. En el 2015 se van a dar algunas condiciones que van a agudizar eso, por un lado el tema de las libertades, que han continuado siendo atacadas y restringidas y el tema económico. Esto va a ser nitrato y glicerina.
Una de las caricaturas que has confesado te han gustado mucho es una última, titulada “El étnico”, y que se refiere al pedido de desalojo del local de la Conaie. Lo que muestras es la contradicción de los actos con los discursos del actual gobierno…
En particular es una caricatura que me ha gustado mucho, porque normalmente no soy fan de mis caricaturas, pero esa reúne algunos elementos que me gustan: primero que no hay texto, aunque hay uno convertido en grafismo, pero podríamos decir que es una caricatura sin palabras. Me gusta porque hay un elemento que es la conflictividad del tema en la sociedad, y ese es un caldo de cultivo que hace que el público esté más predispuesto a identificarse o a rechazar el mensaje; el tema mismo eleva al dibujo. Me gusta el hecho de que se muestren los contrastes, que son muy atractivos, de tal manera que al lector se le viertan todas las interpretaciones posibles, dependiendo del grado de información que tenga cada uno. Surge de ese proceso creativo de navegar en un mar de asociaciones y ahí lo que veo en el dibujo es esa contradicción…
Pero además ese dibujo se tumba toda la moda presidencial. Ya no se va a poner las camisas bordadas con el mismo gusto.
Sería genial que sucediera eso. Al igual que esa frase feliz que me surgió cuando fue la sanción de la Supercom en enero pasado y el Presidente me dijo que lo odiaba y le respondí que, al contrario, yo sentía por él un infinito humor. Nunca volví a escuchar desde entonces esa frase del infinito amor.
Tú empezaste este año con un proceso administrativo en la Supercom y lo terminas con otro.
Los procesos contra medios y periodistas se han acentuado en este año, y muchas veces funcionan mecanismos de amedrentamiento. Yo lo veo así en este último caso, porque resucitaron un tema de hace tres meses y la Ley de Comunicación incluso habla de plazos límites en los cuales se puede aceptar una denuncia. El mecanismo, en lo que a mi respecta, ha sido igual: el Presidente se pronuncia en la sabatina diciendo que la mía fue una caricatura racista (la del Tin Delgado. Ndlr), e inmediatamente llamó a que la gente reaccione contra los racistas. Efectivamente, a las pocas semanas se produjo una denuncia de colectivos afro, que permaneció dormida como un mes, y luego la Supercom aceptó a trámite esa denuncia, nada sustentada. Es como que tienen abiertos los procesos.
Como una espada de Damocles…
Creería que no es como una espada que nos sostienen desde arriba, sino que nos agarran desde abajo…

¿Te sientes así? ¿Cuándo haces tus caricaturas piensas en eso, como otros colegas que han dejado de hacerse de problemas con el silencio?
Cuando tuve el proceso a inicios de año y me preguntaban esto mismo respondía que no, que seguía dibujando como siempre. Pero al pasar este año he puesto más atención y sí me he dado cuenta que esos episodios en los cuales piensas y repiensas -no dos o tres veces como es normal cuando dibujas o escribes porque se deben pensar las cosas- unas diez veces. Pero inmediatamente me autoordenaba borrar esa dinámica, ese pensamiento.
¿Piensas en las consecuencias de tus dibujos?
«A la caricatura de la Conaie me encantaría que me ponga un proceso la asociación de sastres de Zuleta».
Más que en las consecuencias se piensa si esto no será motivo de la ira oficialista. Si no será muy fuerte o muy delicado. Entonces la manera de curarme es dibujarlo. Ese ambiente, ese mecanismo psicológico ya existe en mi; otra cosa es que lo venza o trate de vencerlo. Pero esa es una cara de la moneda, porque la otra cara es la del medio de comunicación donde se publica una caricatura, un artículo, una investigación o lo que fuera, y ahí ya no me compete sino a los dueños del medio, por que corren otro tipo de riesgo que el periodista o el caricaturista, que son riesgos económicos, sanciones, etcétera…
Topas un tema de fondo porque ese cálculo mental lo hacen no solo periodistas y medios sino políticos, empresarios, profesionales… Tenemos metida en la cabeza un policía que nos alerta sobre eso.
Esa política tiene éxito, le da resultado al gobierno; pero al mismo tiempo es como cocinar arroz de cebada en olla de presión: tarde o temprano eso se tapa y puede reventar.
Estás hablando antigüedades, ¿quién cocina ahora arroz de cebada?
Entonces es como meter un huevo al microondas, es difícil y hasta doloroso… Una acción de resultados impredecibles. Claro que ese mecanismo del amedrentamiento tiene efectos en varios sectores, del periodismo incluido, pero creo que el humor es precisamente el camino que permite sortear eso y es un reto por eso; porque uno puede caer fácilmente en la amargura, en el insulto, en el cabreo y para mi el reto es alcanzar lo que creo existe en el dibujo sobre la Conaie, que es la ironía, ese decir y no decir, y que sea el espectador el que diga. Ese es el reto.
Comentaba eso porque siempre has dicho que los procesos que te han levantado es por unas caricaturas que te gustaban muy poco.
Chuta, y habiendo mejores. Por ejemplo, por esta de la Conaie me encantaría que me ponga un proceso la asociación de sastres de Zuleta.
Entonces quedamos en que uno mismo se cura de estos malos pensamientos de autocensura, haciendo las cosas que se supone no debes hacer.
Es que yo estoy construido así. Desde hace treinta años aposté a intentar dibujar con el lenguaje del humor. Me resultaría imposible salir de esa racionalidad, pero ese ambiente existe y el hecho de que me hayan abierto un proceso administrativo, y al ser El Universo parte de esta sanción la situación se complica, porque el ataque no va solo al periodista o al caricaturista, sino que va también al medio, que tiene otra forma de evaluar; puede despedir a su periodista o dejar de publicar algo. Esa posibilidad existe, pero mi responsabilidad personal consiste en no dejar que se me instale ese dispositivo de intimidación.
David Reinoso:
«El Congreso pasó de ser un circo a ser una orquesta»
¿Qué tal el humor en el Ecuador este año? ¿Seguimos teniendo libertad de reirnos de los demás?
Lo veo como un chance partido. Justo en este año ha sido sancionada La Pareja Feliz, han quitado la felicidad de la pareja, las cosas se están manejando de manera medio brusca…
¿Estamos perdiendo el humor los ecuatorianos?
El humor siempre va a estar, pero así como hay humor, hay amargaditos, hay tantos amargados como chistosos.
¿Será que aún nos podemos reir de los políticos en el Ecuador?
Hasta ahora creo que sí, a no ser que haya represalias por imitaciones a personajes políticos. Creo que la política sí ha bajado su dosis de payasada: antes era un circo, todo político era mentiroso y farsante, el Congreso era un circo. Ahora ya no es un circo: es una orquesta, todo se maneja al son de un director.

Fotos: Cortesía David Reinoso
Grandes cómicos, como Chespirito que nos acaba de dejar, hacían comedia en situaciones cotidianas de nuestros países. ¿Ahora hay escenas del Chavo del Ocho que serían dignas de queja en alguna Superintendencia?
Es que depende, hubo una asambleísta a la que no le gusta El Chavo. Le ven la quinta pata al gato, le ven amargura donde no hay, El Chavo se habría encerrado en su barril y habría dejado este país…
¿Pero esas escenas de las cachetadas de Doña Florinda no serán muy violentas para estos tiempos de funcionarios y abogados tan delicados?
Claro, es que los rulos, los arrugas, y obviamente habría la campaña de «no a la violencia» porque las bofetadas eran contra un pobre señor que andaba desempleado, como es Don Ramón, y entonces los desempleados del Ecuador también habrían puesto una queja porque se sentían mal representados por Don Ramón.
«Nos toca reirnos con pinzas, tratando de no ofender a no sé quién… Esto es una novelería, lo doy por hecho. En dos años ya verás como se olvidan de esto».
¿Entonces ya no hay cómo reírse de nadie, no vayan a poner una queja?
Nos toca reirnos con pinzas, tratando de no ofender a no sé quién… Esto es una novelería, lo doy por hecho. En dos años ya verás como se olvidan de esto. Es como cuando salió la ley que impedía manejar a más de 50 porque te metían preso, les duró la novelería ni un año y ahora ves los buses que están que soplan, que se chocan y se vuelcan, que matan gente y no pasa nada…
En otros tiempos se quemaban monigotes de políticos en Guayaquil, ¿ahora la gente tiene temor de hacer eso? ¿Crees que ya toca pensar en a quién se le pone un fósforo?
Pienso que eso pasó de moda. Ahora la gente quema las cosas que quiere o recuerda más. Ahora se quema lo bueno. Aunque igual los mayores monigotes acá en Guayaquil siguen siendo de Nebot y Correa. Unos los queman porque los quieren y otros porque no.
Tu hiciste varias parodias de políticos en televisión nacional. ¿Tuviste problemas con alguno de ellos por esos personajes? ¿Alguno te amenazó con el consabido juicio por su honor?
Jamás en la vida. Lo tomaban con humor. Mientras no se meta uno con algún tema personal, creo que hay que basarse en lo que piensa la opinión pública. Nosotros nunca injuriamos a nadie, esa siempre fue nuestra línea.
¿Y cuándo tu parodiabas a ese ex presidente que daba rugidos, nunca se molestó?
Jamás, una vez inclusive estuvimos en la misma camioneta haciendo campaña para la Alcaldia de Guayaquil. Nunca se molestó. Pienso que no es el actual Presidente el que está molesto con esto, sino que son ciertas personas que están en cargos públicos, mandos medios, cuyos gustos personales prevalecen. Como son gente que está en cargos que puede usar su poder, lo hacen. Hay una foto del Presidente que se tomó con La Mofle, creo que no lo hizo por cortesía, sino porque es guayaco, costeño, le gusta… En cambio esos chicos que están en la Supercan, perdón, en la Supercom, imponen su criterio, porque no les gusta La Pareja, no les gusta Vivos… Incluso el Ramiro, el defensor del Huevo, perdón, del Pueblo, ha dicho que a él no le gustaba y por eso quiere erradicar ese tipo de programas. Es que los mandos medios también hacen de las suyas, no solo las cabezas.
¿Cómo va a ser el humor entonces en el Ecuador en el 2015 si las cosas están así?
Pienso que el humor guayaco, el humor costeño, es más gozón, pero ahora hay mucho curuchupa, que andan hechos los santitos, que piensan que la burla es lo peor. Uno tiene que burlarse hasta de sí mismo.
¿Das a entender que las quejas en tu contra han venido de la Sierra pero contra La Pareja Feliz no se quejó una transexual costeña que vive en Guayaquil?
Bueno, sí, de una trans que exageraba, porque tiene una cuestión política. De una Gina del Pilar, quien en cambio es de la Sierra, y las personas del Cordicom, como Mogrovejo, es quiteña, es serranita, y no le gusta el humor costeño. El humor costeño no les gusta en la Sierra, eso está demostrado. Y como lo que está prevaleciendo son criterios personales…
«Vamos a hacer una comedia light, con bajas calorías de burla. Las trabas ayudan mucho a la creatividad. Así es el arte: donde hay represión, la creatividad busca nuevas alternativas».
Pero tus parodias, en especial en los primeros años, ¿no tenían un éxito nacional, también en la Sierra?
La plena que sí, no te lo discuto. No sé qué pasó con el tiempo. Al final se ha impuesto el criterio de cierta gente de la Sierra. Mira acá en Guayaquil la gente va a ver a La Mofle, le gusta reirse, se llenan escenarios. En Quito no pasa eso. No me parece justo, hay que pensar en todo el país. Los guayaquileños somos en cambio espíritus burlones. Así ha sido siempre.
¿Y dónde le dejas entonces a la «sal quiteña» que es, precisamente, ese mismo espíritu burlón?
Claro que lo hay. Yo estoy seguro que existe. A mí me invitaron a un programa que se llama «Te pongo los cachos» y había panas quiteños espectaculares. Pero una cosa es la sal quiteña en un reunión y otra es plasmarla en televisión. Frente a eso ya tienen una actitud diferente.
¿Cómo va a ser la comedia en el próximo año? En tu caso ha salido del aire La Pareja Feliz, pero ¿vas a continuar haciendo comedia y con qué criterios?
Vamos a hacer una comedia light, con bajas calorías de burla. Las trabas ayudan mucho a la creatividad. Así es el arte: donde hay represión, la creatividad busca nuevas alternativas. En eso estamos, en nuevos productos para el próximo año. El formato de Vivos, es muy vulnerable a este tipo de quejas. Si pongo un chofer de bus se quejará la asociación de choferes, diciendo que no atropellan, que no chocan, que no maltratan en los buses, porque si yo le hago una parodia entonces irán a la Supercom a quejarse y la Supercom les va a dar toda la razón. Aquí cualquiera que vaya a quejarse gana.
¿La Bruja del 71 hubiera podido reclamar en nombre de las brujas?
Claro, en eso andaba la Bruja de la 35. La risa ha sido maltratada en este año.
¿La comedia se suma a otros sectores maltratados, como la prensa o la oposición?
Bueno es que yo salgo en un canal que es independiente del Gobierno. No sé cómo me iría si estuviera en un canal del Estado… Hay cómicos en esos canales a los que no les dicen nada…
¿Pero hubo un pronunciamiento también contra Mi Recinto de TC o no?
Sí, pero ese programa ya lo dejaron de producir. Y el productor ahora trabaja para el Estado, hace Educa…
A propósito de eso, ¿el género costumbrista entonces está proscrito en el país? ¿Ya no se pueden hacer las estampas de Evaristo, ya no puede haber un personaje montubio, indígena o chagra?
En la medida en que se los quiera denigrar creo que no. El gran problema es que como todo es cuestión de criterio, a algunos les gusta o no. Moti, por ejemplo, puede ser gracioso para un indígena sí y para otro no. Supuestamente no discuten nuestro talento como cómicos, sino que afirman que los personajes son estereotipos.
¿Y Cantinflas qué era entonces? ¿Un estereotipo?
Para ellos sí. Para mi no. Pienso que Cantinflas no reflejaba al mexicano común. Era pobre, pero no todos los pobres mexicanos son así.

A propósito de la muerte de Chespirito, se recordaba que el éxito del Chavo estaba en reflejar la pobreza de las sociedades latinoamericanas. ¿Crees que está mal exponer que la mayor parte de los latinoamericanos no somos ricos?
Las historias sobre ricos no gustan. A la gente le gusta ver el progreso, pero también a los pobres. La mayoría no se va a identificar con los ricos. Esa es una cuestión de dramaturgia. Se llega a las masas no hablando de millones de dólares, yates o mansiones. Salvo que sea para mostrar que puedes llegar a ser rico trabajando duro o en el Estado… hay que mostrar la realidad de la gente.
¿Cuando tú hacías personajes pelucones, era más en tono de sátira que de apología?
Bueno, yo tenía Los Cachorros, que eran unos pelados muy aniñados que vivían en una burbuja de cristal. Viven en una realidad que no es para todo el mundo. La gente sí se reía, porque al estar ellos en su burbuja, tenían otra forma de ver el mundo. Qué bueno que los ricos no me han puesto una demanda.
¿Has visto las rutinas de Evaristo? Él se burlaba en sus estampas del Presidente Velasco Ibarra con nombre y apellido… ¿podría hacerlo hoy?
Creo que ha calmado mucho el descaro y el robo en estos tiempos. Ahora se ven obras por todo lado, obras que se ven, si están robando, no digo que lo hagan, lo han de estar haciendo muy bien. Pero en esos tiempos eran caretucos, los robos eran descarados, y si escuchas las coplas de Evaristo, hace 50 años, tenías los mismos problemas que en la actualidad. Las situaciones eran iguales, lo único que ha cambiado es que antes era en sucres y ahora en dólares. Yo creo que hago más imitación que sátira política. Claro que si alguien injuria, y comparto que se deban aplicar las leyes, pero si puedes probarlo y demostrarlo debes decirlo. En tiempos de Evaristo había mucho descaro. Ahora si quieren robar deben hacerlo bonito y bien.
