“Durante más de 25 años, los líderes de Venezuela han abusado de sus cargos públicos y han comprometido instituciones que antes eran legítimas para importar toneladas de cocaína a los Estados Unidos”, con esa frase arranca la nueva acusación de EEUU contra Nicolas Maduro, familiares y operadores más cercanos. El documento fue publicado hoy por Pamela Bondi, fiscal general de EEUU, en cuenta de X, después de que el presidente Donald Trump anunciara la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación militar inédita.
Bondi informó que Maduro y Flores han sido acusado de conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra los Estados Unidos. Estos delitos se habrían cometido entre 1999 y 2025.
En esta acusación también están involucrados Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del derrocado presidente venezolano; Diosdado Cabello, ministro del Interior; Ramón Rodríguez Chacín, militar venezolano y exministro del Interior; y Hector Rusthenford Guerrero, líder del Tren de Aragua.
Esta es la segunda acusación de EEUU contra Maduro. La primera fue publicada en 2020, cuando lo señaló también por narcoterrorismo junto a Cabello y otros líderes de las ex FARC de Colombia. La de este sábado es una acusación sustitutiva de la primera.
Nicolas Maduro, el hombre que usó todos sus cargos para delinquir, según EEUU
En el documento, EEUU hace una larga descripción de Maduro y sus presuntos actos de corrupción. Según la justicia norteamericana, Maduro y sus cómplices han utilizado su autoridad “obtenida ilegalmente” y han “corrompido” las instituciones para transportar miles de toneladas de cocaína a los Estados Unidos.
En esta acusación, EEUU dice que Maduro “mancilló” todos los cargos públicos que ha ocupado. Primero, como miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela, “transportó grandes cantidades de cocaína bajo la protección de las fuerzas del orden venezolanas”.
Luego, como ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, entregó pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y facilitó el movimiento de aviones privados bajo cobertura diplomática para garantizar que los vuelos no fueran objeto de escrutinio por parte de las fuerzas del orden o el ejército. Para ello, Maduro llamó a la embajada venezolana en México para informar de que una misión diplomática llegaría en un avión privado. Luego, mientras los traficantes se reunían con el embajador venezolano en México bajo los auspicios de una misión diplomática de Maduro, su avión se cargaba con las ganancias de la droga. A continuación, el avión regresaba a Venezuela. EEUU afirma que esta fue una forma de lavar el dinero de la droga.
Y como presidente de Venezuela y luego gobernante “de facto”, Maduro “permitió que la corrupción alimentada por la cocaína prosperara en beneficio propio, en beneficio de los miembros de su régimen gobernante y en beneficio de los miembros de su familia”. Para EEUU, el tráfico de drogas ha enriquecido y afianzado a la élite política y militar de Venezuela, incluidos Cabello y Rodríguez, y a la esposa e hijo de Maduro, conocido como ‘Nicolasito’ o ‘El Príncipe’.
Uno de los hechos que señala EEUU es lo ocurrido en septiembre de 2013. “Apenas unos meses después de que Maduro asumiera la presidencia de Venezuela, funcionarios venezolanos enviaron aproximadamente 1,3 toneladas de cocaína en un vuelo comercial desde el aeropuerto de Maiquetía al aeropuerto Charles de Gaulle de París. Las autoridades francesas incautaron la cocaína”.
Tras la incautación, dice la acusación, Maduro convocó una reunión Cabello y otros en la que dijo a Cabello y otro funcionario “que no deberían haber utilizado el aeropuerto de Maiquetía para el tráfico de drogas tras la incautación de 2006 en México, y que, en su lugar, debían utilizar otras rutas y lugares bien establecidos para el envío de cocaína”.
Poco después, dice EEUU, Maduro y otros autorizaron la detención de ciertos oficiales militares venezolanos en un intento por desviar la atención del público y de las fuerzas del orden de la participación del mandatario venezonalo en el envío y su encubrimiento.
La justicia norteamericana añadió que Maduro y sus cómplices se aliaron durante décadas con algunos de los narcotraficantes y narcoterroristas más violentos y prolíficos del mundo, y han contado con la ayuda de funcionarios corruptos de toda la región para distribuir toneladas de cocaína a los Estados Unidos.
EEUU afirma que, desde aproximadamente 1999, Maduro, Cabello y Rodríguez se asociaron con las FARC y ELN, de Colombia; con los cárteles de Sinaloa y Zetas, de México; y con la banda venezolana Tren de Aragua y su líder Guerrero Flores, alias ‘Niño Guerrero’.
La conexión con las FARC y ELN y México
EEUU sostiene que Venezuela se encuentra en una ubicación geográfica muy valiosa para los narcotraficantes, con acceso al mar Caribe por el norte a través de varios puertos importantes y acceso por el oeste a las regiones montañosas de Colombia, donde se cultiva la coca y se transforma en la gran mayoría del suministro mundial de cocaína en laboratorios selváticos.
A partir de 1999 aproximadamente, Venezuela se convirtió en un refugio seguro para los narcotraficantes dispuestos a pagar por protección y apoyo a funcionarios civiles y militares venezolanos, que operaban fuera del alcance de las fuerzas del orden y las fuerzas armadas colombianas, respaldadas por la ayuda antinarcóticos de Estados Unidos.
En ese entorno, floreció el tráfico de cocaína con funcionarios venezolanos y sus familiares, según EEUU. Maduro, Cabello, Rodríguez, Flores y Maduro Guerra se asociaron con narcotraficantes que enviaban cocaína procesada desde Venezuela a los Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y América Central, como Honduras, Guatemala y México.
Uno de los personajes claves para estas conexiones fue Ramón Rodríguez Chacín. Es un político venezolano y exmiembro de las fuerzas armadas, que ocupó el cargo de ministro del Interior y Justicia entre 2002 y 2008 aproximadamente. Entre 2012 y 2017, fue gobernador del estado venezolano de Guárico.
En 2008, Rodríguez mantenía una gran finca en el estado de Barinas, Venezuela, que albergaba un gran campamento y escuela de entrenamiento de las FARC, con aproximadamente 200 miembros armados portando rifles automáticos en todo momento, según EEUU.
Durante este tiempo, Rodríguez aceptó decenas de miles de dólares en sobornos para utilizar su influencia con el fin de proteger a un narcotraficante a gran escala de la detención y la extradición. Durante reuniones posteriores con el narcotraficante entre 2008 y 2010 aproximadamente, Rodríguez discutió el tráfico de varias toneladas de cocaína con otros funcionarios venezolanos.
Entre 2018 y 2019, Rodríguez realizó múltiples viajes desde el estado de Barinas a Caracas con un líder clave de las FARC para reunirse con Maduro, asegura EEUU. Estos viajes formaban parte de una larga historia de reuniones periódicas de Rodríguez con miembros de las FARC y el ELN, tanto en sus campamentos en la selva como en Barinas, ya que Rodríguez había sido asignado por Maduro para proporcionar protección y apoyo a las FARC y al ELN. Rodríguez también llevó a líderes de las FARC a reunirse con Maduro en Miraflores, el palacio presidencial de Caracas, así como en Fuerte Tiuna, el principal complejo militar de Caracas y sede del Ministerio de Defensa de Venezuela.
Sobre México, la acusación menciona que alrededor de 2011, el entonces líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias ‘El Chapo’, financió laboratorios de cocaína en Colombia. La cocaína producida en esos laboratorios se transportaba luego bajo la protección de las FARC a Venezuela, y recibía protección en su trayecto hacia una pista de aterrizaje de Hugo Armando Carvajal Barrios, alias ‘El Pollo’, quien, en junio de 2025, se declaró culpable en este distrito de los delitos de narcoterrorismo, narcóticos y armas. Carvajal fue un aliado cercano de Maduro y Cabello.
Hacia 2020, el Departamento de Estado estimó que entre 200 y 250 toneladas de cocaína se traficaban anualmente a través de Venezuela. Los envíos marítimos se transportaban hacia el norte desde la costa de Venezuela utilizando lanchas rápidas, barcos pesqueros y buques portacontenedores. Los envíos aéreos se realizaban a menudo desde pistas de aterrizaje clandestinas, normalmente de tierra o hierba, y también desde aeropuertos comerciales bajo el control de funcionarios gubernamentales y militares a los que califica como “corruptos”.
A través del tráfico de drogas, Maduro y los acusados permitieron “la corrupción alimentada por el tráfico de drogas en toda la región”. EEUU dice que en los puntos de transbordo en Honduras, Guatemala y México, y en la ruta del Caribe, también existía una “cultura de corrupción”, en la que los traficantes de cocaína que operaban en esos países pagaban una parte de sus propias ganancias a los políticos que los protegían y ayudaban. A su vez, estos políticos utilizaban estos recursos para mantener y aumentar su poder político.
Los acusados, según EEUU, proporcionaron cobertura policial y apoyo logístico para el transporte de cocaína a través de Venezuela.
La esposa de Maduro acusada de aceptar sobornos del narco
Según la acusación, en 2007, la esposa de Maduro, Cilia Flores, asistió a una reunión en la que “aceptó cientos de miles de dólares en sobornos para intermediar en una reunión entre un narcotraficante a gran escala y el director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela, Néstor Reverol Torres”.
Posteriormente, el narcotraficante -que no es nombrado en la acusación- acordó pagar un soborno mensual a Reverol Torres, además de aproximadamente 100.000 dólares por cada vuelo que transportara cocaína para garantizar el paso seguro del vuelo, una parte de los cuales se pagaba a la esposa de Maduro. En 2015, Reverol Torres fue acusado de delitos relacionados con narcóticos en el Distrito Este de Nueva York y se encuentra prófugo.
Además, Flores y Maduro, entre 2004 y 2015 aproximadamente, colaboraron en el tráfico de cocaína, gran parte de la cual había sido incautada previamente por las fuerzas del orden venezolanas, con la ayuda de escoltas militares armadas, según EEUU.
Durante este tiempo, añade, Maduro y Flores mantuvieron sus propios grupos de bandas patrocinadas por el Estado, conocidas como colectivos, para facilitar y proteger sus operaciones de tráfico de drogas. Ambos también ordenaron secuestros, palizas y asesinatos contra quienes les debían dinero por drogas o socavaban de alguna otra manera sus operaciones de tráfico de drogas, incluyendo el asesinato de un jefe local del narcotráfico en Caracas.
Entre octubre y noviembre de 2015, Efrain Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, dos familiares de Maduro y su esposa, acordaron durante reuniones grabadas con fuentes confidenciales de la DEA enviar cargamentos de varios cientos de kilogramos de cocaína desde el ‘hangar presidencial’ de Maduro en el aeropuerto de Maiquetía.
Durante las reuniones grabadas con las fuentes, Campo Flores y Flores de Freitas explicaron que estaban en ‘guerra’ con Estados Unidos, describieron el Cártel de Los Soles y hablaron de una conexión con un ‘comandante de las FARC’ que ‘supuestamente ocupaba un alto cargo’ e indicaron que estaban tratando de recaudar 20 millones de dólares procedentes del narcotráfico para financiar una campaña de la esposa de Maduro en relación con las elecciones a la Asamblea Nacional de Venezuela celebradas a finales de 2015.
Campo Flores se refirió a Maduro como su ‘padre’ y afirmó que “lo que queremos es que vuelva a tomar el control de la Asamblea Nacional”. En noviembre de 2016, aproximadamente, Campo Flores y Flores de Freitas fueron condenados en un juicio celebrado en Nueva York por conspirar para importar cocaína a los Estados Unidos.
Diosdado Cabello, el eje militar de las operaciones
En su acusación, EEUU dice que mientras el poderoso militar venezolano Diosdado Cabello ocupaba varios cargos oficiales en Venezuela, entre 2003 y 2011, el cártel mexicano los Zetas trabajó con un grupo de narcotraficantes colombianos para enviar contenedores con cinco, seis y hasta 20 toneladas de droga desde puertos de Venezuela a puertos de México y, finalmente, a los Estados Unidos. “Las decenas de miles de kilogramos de cocaína enviados por este grupo estaban protegidos en Venezuela por oficiales militares venezolanos conocidos como ‘los generales’”, dice el documento.
Otro hecho que señala EEUU contra Cabello es el envío de 5,5 toneladas de cocaína desde Venezuela a México en un avión DC-9, en 2006. Cabello, entonces director de la agencia de inteligencia militar de Venezuela; Hugo Armando Carvajal Barrios, alias ‘El Pollo’, quien en 2025 se declaró culpable en Nueva York de los delitos de narcoterrorismo, narcóticos y armas en la primera acusación sustitutiva de este caso; y Vassyly Kotosky Villarroel Ramírez, capitán de la Guardia Nacional Venezolana, colaboraron con otros miembros del régimen venezolano para coordinar el envío.
Las 5,5 toneladas de cocaína se transportaron en aproximadamente cinco furgonetas hasta el hangar reservado para el presidente venezolano en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, Venezuela. En el Aeropuerto de Maiquetía, miembros de la Guardia Nacional Venezolana cargaron la cocaína en el avión, que despegó utilizando un plan de vuelo que Villarroel Ramírez aprobó a cambio de sobornos.
A pesar del pago de esos sobornos, cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Ciudad del Carmen, en Campeche (México), las autoridades mexicanas incautaron más de 5,5 toneladas de cocaína. Poco después de la incautación, Villarroel Ramírez dijo a los narcotraficantes venezolanos que trabajaban con él que tenían que pagar un soborno a Cabello para garantizar que no se detuviera a quienes les habían ayudado en el aeropuerto de Maiquetía.
Villarroel Ramírez concertó entonces una reunión con Cabello, tras la cual los traficantes pagaron aproximadamente 2,5 millones de dólares a Cabello a través de un miembro de su familia. En 2013, Villarroel Ramírez fue acusado de delitos relacionados con estupefacientes en el Distrito Este de Nueva York y se encuentra en paradero desconocido.
EEUU agrega hechos más recientes. Entre 2022 y 2024, Cabello viajó regularmente a pistas de aterrizaje clandestinas controladas por el ELN cerca de la frontera entre Colombia y Venezuela para garantizar el paso seguro de la cocaína en territorio venezolano, sostiene EEUU. Desde estas pistas de aterrizaje, se enviaba cocaína fuera de Venezuela tanto en vuelos aprobados por oficiales militares venezolanos como en vuelos clandestinos diseñados para evitar ser detectados por las fuerzas del orden o los ejércitos de América del Sur y Central.
A finales de 2024, Cabello recibió ganancias procedentes del tráfico de cocaína y, alrededor de 2025, narcotraficantes colombianos discutieron con un socio de Cabello planes para continuar con el tráfico de cocaína a través de Venezuela.
El Tren de Aragua y el narco protegido
EEUU asegura que alias ‘Niño Guerrero’, líder del Tren de Aragua, trabajó con uno de los mayores narcotraficantes de Venezuela, Walid Makled. Miembros del régimen venezolano ayudaron a proteger los envíos de cocaína de Makled, que se transportaban desde San Fernando de Apure (Venezuela) a Valencia (Venezuela) y luego se enviaban en avión desde el aeropuerto internacional de Valencia a México y otros lugares de América Central para su posterior distribución en Estados Unidos.
Entre 2008 y 2009 aproximadamente, Guerrero también proporcionó protección a otro importante narcotraficante venezolano para los envíos de cocaína que transitaban por Venezuela, entre otras cosas proporcionándole hombres armados que portaban armas automáticas AK-47, MP5 y AR-l5, así como granadas.
En ocasiones, Guerrero acompañaba personalmente grandes cargamentos de cocaína, custodiados por equipos de hombres armados, en su camino hacia aeropuertos o pistas de aterrizaje para su transporte hacia el norte y su eventual distribución en los Estados Unidos.
Guerrero recibía una comisión por cada kilogramo de cocaína transportado o recibido y, en ocasiones, recibía una parte de estos enormes cargamentos de cocaína en lugar de un pago. Los traficantes con los que trabajaba Guerrero transportaban miles de kilogramos por envío, varias veces al mes, lo que daba lugar a la distribución de cientos de toneladas de cocaína en los Estados Unidos.
En 2009, aproximadamente, Makled fue acusado de delitos relacionados con estupefacientes en este distrito y se encuentra prófugo.
Los lujos de ‘Nicolasito’
Entre 2014 y 2015, un capitán de la Guardia Nacional Venezolana en la isla Margarita, en Venezuela, coordinó hoteles, transporte, mujeres y comida para las visitas de funcionarios venezolanos, entre ellos Nicolás Maduro Guerra, alias ‘Nicolasito’ o ‘El Príncipe’. El acusado, que visitaba la isla Margarita aproximadamente dos veces al mes, llegó en un avión Falcon 900 propiedad de la empresa estatal venezolana Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA).
Antes de abandonar la isla, el avión de PDVSA de Maduro Guerra se cargaba, a veces con la ayuda de sargentos armados, con grandes paquetes envueltos en cinta adhesiva que, según entendía el capitán, contenían drogas. ‘Nicolasito’ estaba presente mientras se cargaba el avión de PDVSA y, en una ocasión, afirmó que el avión podía ir a donde quisiera, incluso a los Estados Unidos.
En 2017, Maduro Guerra trabajó para enviar cientos de kilogramos de cocaína desde Venezuela a Miami, Florida. Durante este tiempo, habló con sus socios narcotraficantes sobre el envío de cocaína de baja calidad a Nueva York porque no se podía vender en Miami, la organización de un envío de 500 kilogramos de cocaína para descargar de un contenedor de carga cerca de Miami y el uso de contenedores de chatarra para introducir cocaína de contrabando en los puertos de Nueva York.
En 2020, Maduro Guerra asistió a una reunión en Medellín, Colombia, con dos representantes de las FARC. Durante la reunión, discutieron los arreglos para transportar grandes cantidades de cocaína y armas a través de Colombia y hacia los Estados Unidos durante los siguientes seis años, hasta aproximadamente 2026. Maduro Guerra también discutió el pago a las FARC con armas en relación con los cargamentos de cocaína.

